Fue de esas veces que me pasé por una tienda de decoración de tartas, etc... y ví esas preciosas margaritas y pensé "¿por qué no le hago una tarta a mi madre para celebrar el día de la madre? Es mejor que comprarla hecha y a ella le va a hacer más ilusión".
La tarta gustó tanto que ¡no quedó ni una miga! Supongo que sería por lo borracho que estaba el bizcocho, porque ló remojé bien con mi especialidad: almíbar de Jagermeister.Para ser mi primera decoración no quedó nada mal ¿verdad?
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